Hace algunos días, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de México en el periodo 2012-2018 Enrique Peña Nieto (EPN), decidió (por fin) llevar a cabo el encuentro con los estudiantes de la Universidad Iberoamericana de México campus Santa Fé (D.F.). Este encuentro fue, para el candidato y su partido, un verdadero fiasco. Una buena cantidad de estudiantes lo atosigaron y clasificaron como “asesino”, “ladrón”, y demás adjetivos que probablemente estaban en la mente de muchos mexicanos desde tiempo atrás. Distintos periódicos, sin embargo, anunciaron la participación de Peña Nieto en la Ibero como un rotundo éxito (aunque el candidato a la presidencia haya terminado encerrado en el baño durante su huída de los estudiantes). De inmediato, quejas desde cada rincón del PRI (incluido su presidente) se hicieron presentes, argumentando que había una organización con intereses ocultos detrás de las protestas en contra del candidato tricolor.
La respuesta mediática del partido fue un spot en el que estudiantes del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) mostraban su apoyo a EPN basándse en su experiencia y preparación. La respuesta estudiantil consistió en un video en el que 131 estudiantes de la Ibero, con credencial en mano, dejaban claro su rechazo ante el candidato priísta y aclaraban no ser ni acarreados ni porros. La respuesta de la UIA como institución educativa fue defender el derecho que tienen sus estudiantes (como ciudadanos mexicanos) de expresarse libremente.
Hasta el día de hoy, la campaña de EPN ha buscado explotar la falta de iniciativa para informarse de la gente (al invitarlos a ir a los proyectos que sí cumplió, por ejemplo) al igual que tomar ventaja de lo mal visto que es expresarse de una manera que impacte a los espectadores.
Una cosa queda clara: un lugar en el que la libertad de expresión es truncada en la academia (que busca crear los líderes del mañana) va en una dirección totalmente inadecuada. Sin duda, la Ibero en Santa Fe nos ha dejado en claro que, de ser así, no será culpa suya. La “estética” o “diplomacia” de una manifestación pacífica pasa a segundo plano si logra transmitir un mensaje. ¿Es la Ibero un lugar de “maleducados” o “revoltosos”? ¿O es un recordatorio de que todos tenemos derecho a expresar nuestro descontento con aquello que nos ofrecen las personas que comen gracias a nuestro voto?
Más tarde ese día (11/5/2012), la misma institución recibió respetuosamente al candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En el auditorio principal (con el doble de concurrencia que de cupo) se llevó a cabo una exposición por parte el candidato, quien además respondió una serie de preguntas libres y fue llamado “presidente” por segunda vez en una visita a instituciones educativas (lo mismo sucedió en el ITESM campus Monterrey hace algunas semanas).
Queda claro que hay una mentalidad dominante que, casualmente, las encuestas nacionales principales no reflejan. Es un hecho que AMLO tiene, desde hace mucho tiempo, el apoyo de la gente de menores recursos en el país. Sin embargo, cada día surgen más y más personas de niveles distintos que parecen apoyarlo casi fanáticamente. Empresarios, trabajadores, universitarios… día con día podemos ver el movimiento del tabasqueño crecer de una manera sin precedentes.
Queda aún más claro que, de ser una mayoría real y activa, no respetarla durante estas elecciones presidenciales significaría un ataque directo a la población que sin duda tendría consecuencias temibles en la estabilidad social y cultural de uno de los países más ricos del Orbe.